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sábado, 26 de junio de 2010

¿Por qué se produjo la tragedia?

Continuamos con el tema del comportamiento grupal de las personas en el accidente de tren de Castelldefels. En este post se tratan de forma más especifica algunas de las claves que explican lo sucedido que en mi opinión ha sido debido más que a nada a un fenomeno de comportamiento grupal en una situación especifica y que me parece de mucho interes para los propositos de este blog.

El articulo ha sido publicado por el diario El Mundo y lo podeis leer en su contexto en el siguiente enlace:





Las claves de la tragedia

Esther Mucientes


Anoche, la tragedia se cebaba con la localidad barcelonesa. 30 personas cruzaban por las vías de la estación cuando un tren de alta velocidad les arrolló. Trece jóvenes han muerto y otras 14 personas han resultado heridas, en la que ya se conoce como una de las mayores tragedias ferroviarias de los últimos 30 años.

Imprudencia, malas infraestructuras, una noche de fiesta, escasez de iluminación... ¿Cuáles han sido realmente las causas del atropello que se ha saldado con la muerte de 12 personas en la estación de tren de Castelldefels?

   1. Un paso subterráneo colapsado. La estación de Castelldefels Playa cuenta con dos pasos, uno elevado y otro subterráneo, y un ascensor. Según varios testigos y la propia Renfe, era este segundo por el que debían cruzar los pasajeros, ya que el elevado se cerró tras la remodelación de la estación. Sin embargo, la afluencia de viajeros colapsó un paso subterráneo calificado por algunos testigos como "demasiado estrecho", lo que provocó una importante aglomeración que sumada a la impaciencia y la imprudencia llevó a algunos pasajeros a cruzar por las vías. El paso tiene una longitud total de 21,5 metros, una anchura de 3,4 metros y una altura de 3 metros, y se sitúa en la zona más cercana a los accesos, según ha informado Adif. Según los pasajeros, la mayoría no utilizaban esa línea por lo que no sabían que la pasarela elevada estaba cerrada y se quejan de la falta de información. "Y yo no vi que el paso subterráneo estuviese señalizado", ha apuntado. Testimonio que se contradice con el del Ayuntamiento de la localidad, que en palabras de su propio alcalde, Joan Sau, ha asegurado que estaba bien señalizado y "cumplía con todas las normas". De momento y hasta que se pueda esclarecer lo sucedido, Renfe ha abierto una investigación para confirmar si la muerte de esas 12 personas fue por imprudencia o si había algún error en las estructuras de la estación.
   2. Un ejemplo de imprudencia. "El tren del que acababan de apearse estaba lleno, y al bajar estalló la euforia para llegar a la playa". Es la explicación de uno de los pasajeros del tren en el que viajaban las víctimas. Al parecer, un pasaje cargado de jóvenes con ansias de fiesta les llevó a cometer una grave imprudencia que les costó la vida. No querían esperar la larga cola que se formó en el paso subterráneo para cruzar y unas 30 personas decidieron que sería mucho más rápido cruzar por las vías de la estación. En ese momento un tren Alaris, que no tenía parada en la estación, les arrolló. "Salieron como una ola de agua hacia al andén e, inmediatamente, el 70% del pasaje bajó a las vías para cruzarlas. En cinco segundos llegó el tren Alaris que les arrolló", cuenta otro pasajero. Para el presidente de la Generalitat, José Montilla, aunque ha mostrado cautela en las causas del accidente, ha asegurado que "la prudencia es algo que siempre debe aplicarse antes de arriesgar la integridad física y más aún cuando hay medidas para ello".
   3. Problemas en las infraestructuras. Además del paso subterráneo, la estación contaba con un ascensor y otro paso elevado que se cerró hace siete meses con la remodelación de la estación, aunque el Ayuntamiento ha afirmado que estaba en obras. Al estar cerrado este paso todo el pasaje tenía que cruzar por el paso subterráneo, que se colapsó. Adif ha recordado que la estación fue remodelada en el año 2009 y "que cumple con todas las medidas de seguridad". Además aseguran que durante el siniestro las instalaciones "estaban abiertas y en servicio". La remodelación, donde se invirtieron 1,4 millones, supuso también el recrecido de los andenes hasta una altura de 68 centímetros.
   4. Una noche de fiesta. A la imprudencia y a los problemas de infraestructuras hay que sumarle una añadido: la noche de San Juan. De hecho la mayoría de las víctimas como del pasaje se dirigían a la playa de Castelldefels para celebrar la noche más corta del año. La euforia por la fiesta pudo ser una de las razones que llevaron a esas 30 personas a la imprudencia. La mayoría eran jóvenes que, según las primeras investigaciones, acudían emocionados a celebrar San Juan. Los nervios y la impaciencia por no perderse ni un momento de la verbena, sumado al colapso que, según los testigos, había en el único paso de la estación, les llevó a cruzar las vías con la mala suerte de que en ese momento un tren de alta velocidad cruzó sin ni siquiera llegar a verles. El tren de cercanías había salido de Barcelona en dirección a la localidad de Vilanova i la Geltrú, y paró en Castelldefels sobre las 23.30 horas para que bajaran los pasajeros que iban a su playa para unirse a la fiesta que, como en otros muchos lugares de la costa catalana y levantina, celebraba la verbena, de gran tradición en Cataluña.
   5. Un tren sin paradas. El tren Alaris que llegaba a la estación en el momento en que los pasajeros del Cercanías cruzaban por encima de las vías y que les arrolló no tenía parada en Casteldefells y al parecer circulaba por debajo de la velocidad permitida según el reglamento de circulación, aunque algunos testigos aseguran que iba a mucha velocidad. Asimismo, y siguiendo con el procedimiento habitual, el tren emitió las señales acústicas reglamentadas antes de su entrada a la estación, pero al parecer la escasez de iluminación que había en las vías no permitió que los pasajeros que cruzaban en ese momento las vieran. El tren, en el que viajaban 700 personas, sólo pudo parar a 200 metros de la estación, ya que no le dio tiempo a activar antes el freno, con lo que se llevó por delante a los pasajeros. Algunos de los pasajeros del tren de alta velocidad incluso pensaron que iban a descarrilar. "Se empezaron a escuchar golpes; toda la gente estaba gritando, llorando y en estado de shock", dijo un testigo que vio entonces personas mutiladas, agonizando, y mucha sangre en las vías, donde yacían los cuerpos.

Graban con un movil el accidente de Castelldefels

Vamos a publicar en el blog algunos de los articulos periodisticos más interesantes desde el punto de vista psicológico de lo ocurrido en el accidente de tren de Castelldefels. Me parece que se aparta un poco de la temática que estamos siguiendo pero me parece oportuno porque la conducta de la gente en grupos es muy importante conocerla en el mundillo de la Psicología Forense por las implicaciones que tiene en relación a los testimonios y las declaraciones judiciales.


Os pongo este articulo que encontrareis publicado en el diaria El Mundo en el siguiente enlace:




Graban en móviles la tragedia de Castelldefels
Los jóvenes 'voyeurs' de la tragedia
Esther Mucientes | Madrid


Estación de Casteldefells, pasadas las 23.30 horas un grupo de personas cruza por la vía. Doce mueren arrolladas por un tren de alta velocidad que pasaba por la estación. Catorce resultan heridas.

La escena es dantesca: cuerpos desmembrados, sangre, llantos... Y a pocos metros alguien graba con su móvil la tragedia. No se inmuta, sólo graba, locuta lo que ocurre y pasa de ser espectador a ser informador. Después lo subirá en Youtube o se lo venderá a un medio. Mientras unos ayudan a las víctimas, otros lloran u otros corren, hay alguien que se ha convertido en 'periodista'.

La accesibilidad a nuevas y mejores tecnologías, una sociedad cada vez más mediatizada, la falta de respuestas emocionales o la escasez de responsabilidad son algunas de las explicaciones a este fenómeno que, tras el accidente de Castelldefels, volvió a surgir, pero que lleva ya bastante tiempo implantado en la sociedad.

La pregunta es ¿por qué alguien graba con su móvil una pelea, una catástrofe, un accidente...? ¿De dónde procede esa reacción? ¿Quién es el culpable? Para algunos expertos es un mecanismo de defensa, para otros se trata de lograr dos minutos de gloria en los medios de comunicación. ¿Quién tiene razón? y ¿es lícito culpar a los 'mass media'?

"Sucede especialmente con los jóvenes que en situaciones de caos te ves un poco fuera de la situación cuando no eres una de las víctimas y esto permite que se distancien y que se conviertan en un 'voyeur'", explica Paulino Castells, psiquiatra especializado en infancia y familia.

Castells defiende esta actitud afirmando que se trata de un "mecanismo de defensa", un tipo de "estrés postraumático". "Puede haber una cierta anestesia emocional. Te quedas anestesiado por el 'shock'", añade.

Sin embargo, es difícil de creer cuando entras en Youtube, pones la palabra paliza, terremoto o toros y la mayoría de los vídeos que aparecen son grabaciones de particulares que como trípodes que sostienen una cámara ocultan sus sentimientos para convertirse en simples reproductores de un hecho.

"El mármol no conduce el calor ni la electricidad", afirma José Luis Pedreira, presidente de la sección de psiquiatría infantil de la Asociación Española de Psiquiatría. ¿A qué se refiere? ¿A la frialdad de determinados individuos, a la falta de sentimientos, de empatía...? Para Pedreira se trata de "rasgos de carácter". "Cuando el 11-M hubo gente que ayudó a los heridos otros salieron corriendo, la reacción depende de cada persona", asegura.

Pero, para este psiquiatra hechos como el de Castelldefels, ponen de manifiesto que "ahora está de moda" grabar y publicar. "Y si lo que ha grabado se lo vende a Interviú y se gana unas pelas. La gente está a un nivel en el que no hay respuestas emocionales, y en donde sólo buscan sus dos minutos de gloria", sentencia. Aún así este experto prefiere no dar importancia a este tipo de conductas.
La responsabilidad de los medios

Y es aquí donde aparecen los medios de comunicación y su responsabilidad con el lector y/o espectador. De hecho, incluso especialistas que consideran estas reacciones como mecanismos de defensa, aseguran que en algunos casos "el mundo mediatizado en el que vivimos" también es una consecuencia que incita a este tipo de actitudes.

"Todo el mundo es partícipe de narrar un suceso, lo ve continuamente en los medios de comunicación. El rol locutor lo puede adquirir cualquiera (...) Hay un cierto afán de protagonismo", afirma Castells.

Ahora bien, las nuevas tecnologías -la mayoría de las grabaciones se realizan con móviles-, la inmediatez que los medios han adquirido gracias a los medios digitales, el surgir de las redes sociales, la web 2.0, etc. han abierto un agrio debate sobre la responsabilidad de los medios de comunicación.

"Hay que educar en la responsabilidad, unir libertad y responsabilidad", explica Tiscar Lara, vicedecana de Cultura Digital de la Escuela de Organización Industrial EOI. Está claro que el avance de las nuevas tecnologías permite llevar en el bolsillo un potencial con el que se puede contar lo que sucede, pero siempre estableciendo unos límites.

"No se trata de represión, ni de censura, se trata de aprender a ser un ciudadano digital", añade Lara. Esta experta no está de acuerdo con que se culpabilice a los medios de este tipo de actitudes, aunque sí que es consciente que hay que educar y que todos "tenemos una responsabilidad".

"Hay que educar en la escuela, en casa, en los medios. Hay que generar esa responsabilidad. Hacer ver que no por tener un móvil y poder subir a la red lo que grabes se puede perder el respeto y la responsabilidad por las personas", afirma, a la vez que opina que este tipo de debates no se deberían dar solo cuando ocurre una tragedia y surge la grabación de algún vecino o de un testigo, sino que "deben estar presentes constanmente".

Educación, formación, mecanismos de la mente, falta de conciencia, frialdad, irresponsabilidad... Los sucesos se han convertido en un enganche para muchas personas. Personas que, como en Castelldefels, prefieren coger un móvil y grabar, que llorar, ayudar o salir corriendo. Una actitud cada día más presente.