Líderes hay muchos. Sé autodenominan gurú, maestro, pastor, reverendo, profeta etc. Todos, en mayor o menor medida pretenden ejercer un poder divino. Ello significa que el líder lo sabe todo y lo prevé todo. Nadie puede dudar de sus afirmaciones, ni de sus escritos o sus órdenes. El dominio del líder es tal que hasta el hecho más irracional es aceptado. Ser líder no es malo, ser líder fanático sí lo es El fanático considera su creencia, su ideal como algo sagrado y como tal por encima de todo. Otra característica de la fe fanática es la intolerancia, no soporta que lo contradigan. Otra característica que poseen los líderes sectarios es que padecen de un "narcisismo maligno". Se caracterizan por un sentimiento extremo de ampulosidad, crueldad sádica, sospechas paranoicas y una carencia total de sentido de culpabilidad. Su ampulosidad, manifestada en arrogancia, se asienta en su profunda creencia de que están destinados a algo especial en la vida, lo que los aparta de los seres comunes.
Espacio de información, debate y comunicación acerca de Psicología Forense para alumnos y graduados de la Facultad de Psicología de la UNED y todas aquellas personas a las que nos fascina e interesa este apasionante tema. Sed bienvenidos y gracias por vuestra participación.
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martes, 22 de mayo de 2012
martes, 28 de septiembre de 2010
Caracterización y Tipos de psicópatas
CARACTERIZACIÓN DE LOS PSICÓPATAS
Según el predominio de una u otra anomalía o rasgo característico, surgen las diversas variedades de las personalidades psicopáticas. Se ha tratado de delimitar en ellas tipos homogéneos, agrupando las diversas características clínicas, teniendo en cuenta el carácter forzosamente artificioso de estos grupos, ya que no es posible encasillar la enorme variedad de la vida psíquica en patrones fijos.
Seguiremos en la exposición la clasificación de los tipos psicopáticos formulada por K. Schneider, autor que con más rigor ha descrito los rasgos de las personalidades psicopáticas. Todos estos grupos se presentan no sólo en diferentes grados de intensidad, sino también en todas sus combinaciones. Así, hay depresivos inseguros de sí mismos, fanáticos explosivos, hipertímicos desalmados, abúlicos con rasgos de necesidad de estimación, abúlicos inseguros, etc. Debe añadirse que, en los casos más ligeros, las diferencias entre p. y normalidad son difíciles de precisar.
- Psicópatas hipertímicos. Comprende este grupo aquellas personalidades caracterizadas por un estado de ánimo fundamentalmente alegre y una desbordante actividad. Se trata de individuos socialmente agradables, divertidos y desenvueltos. A pesar de su actividad y optimismo, la falta de profundidad y autocrítica, así como la inconstancia, justifican la frecuente desadaptación e inestabilidad social.
- Psicópatas depresivos. Constituyen la imagen opuesta del grupo anterior. Tienen un estado de ánimo habitualmente deprimido y una concepción pesimista de la vida (v. DEPRESIÓN). Son individuos preocupados por su salud física, abrumados por sus escrúpulos, se ven amenazados por un futuro incierto y son incapaces de alegrarse por el éxito propio.
- Psicópatas inseguros de sí mismos. Se caracterizan, fundamentalmente, por la sensación de inseguridad. Estas personalidades están continuamente pensando en ellas mismas, achacándose la culpa de todo fracaso. Viven atormentados por escrúpulos de conciencia y sentimientos de insuficiencia. Sobre el terreno constituido por estas personalidades pueden surgir los fenómenos obsesivos, entendiendo con este término la presentación de contenidos de la conciencia, que el sujeto no puede reprimir, a pesar de juzgarlos como absurdos.
- Psicópatas fanáticos. Constituyen personalidades marcadamente activas y expansivas, caracterizadas por la existencia de ideas prevalentes o sobrevaloradas, bien de índole personal o referentes a la concepción del mundo. Existen fanáticos personales, como los litigantes, que luchan con todo ardor y tenacidad por combatir todo lo que estiman causable de su ideario y programa. Sobre estas personalidades fanáticas pueden surgir verdaderos desarrollos paranoicos (v. PARANOIA).
- Psicópatas con afán de notoriedad. Con este nombre se conocen aquellas personalidades que quieren parecer, ante sí y ante los demás, más de lo que es. Se trata de sujetos falsos, inauténticos, veleidosos, siempre atraídos por lo nuevo e incapaces de establecer una relación afectiva duradera y profunda. Toda la personalidad de estos psicópatas está puesta al servicio de parecer más de lo que se es. Esta necesidad de estimación puede mostrarse mediante un modo de ser excéntrico: el sujeto realiza las cosas más extrañas con el fin de atraer sobre sí la atención de los demás. Otras posibilidades utilizadas por el sujeto para ganar notoriedad son la autoalabanza, la fanfarronería o la pura invención.
- Psicópatas de estado de ánimo lábil. Son personalidades en las que de un modo insospechado aparecen oscilaciones del humor o estado de ánimo: se trata de una tendencia periódica a presentar reacciones depresivas frecuentes, intensas e inmotivadas, de carácter irritable. Es llamativo el cambio de comportamiento experimentado por el sujeto en determinados días, en los que reacciona desproporcionadamente frente a estímulos banales, mientras que en otras ocasiones el sujeto tolera grandes estímulos sin apenas reacción. De tales cambios de humor pueden brotar acciones impulsivas, principalmente fugas, ingestión desmesurada de bebidas alcohólicas y dilapidación.
- Psicópatas explosivos. Son aquellas personas que, ante el motivo más insignificante, montan en cólera y pierden el autocontrol. Cualquier palabra les ofende, determinando inmediatamente una respuesta insultante o agresiva. Fuera de estas reacciones, tales individuos son casi siempre tranquilos y dóciles. Con frecuencia, muestran una gran sensibilidad al alcohol, desencadenándose con facilidad reacciones explosivas y violentas.
- Psicópatas desalmados. Con este nombre se designan las personalidades psicopáticas caracterizadas por un embotamiento afectivo. Son individuos que carecen de sentimientos de compasión, vergüenza, arrepentimiento y conciencia moral. Conocen perfectamente las normas morales, pero no subordinan a ellas su conducta. La frialdad de sentimientos se manifiesta tempranamente, siendo frecuentes en la infancia la inadaptabilidad escolar, el precoz despertar de la sexualidad (v.), e incluso la comisión de delitos, ya de modo solitario o en grupos junto a otros sujetos asociales. Tienen extraordinaria importancia social estos psicópatas por su acentuada peligrosidad, dando lugar a todo tipo de delitos, desde crímenes brutales hasta atentados contra la propiedad.
- Psicópatas abúlicos. Son individuos muy sugestionables que se entregan, sin resistencia alguna, a todos los influjos, siendo fáciles de seducir por otros sujetos y por las situaciones ambientales. Aunque son accesibles a las buenas influencias, esta disposición es pasajera; dominan en la caracterología del abúlico la inconstancia y la inestabilidad.
- Psicópatas asténicos. Comprende este grupo los sujetos que por motivos caracterológicos fracasan corporalmente, quejándose de rápida fatiga, insomnio, dolores de cabeza, agotamiento, trastornos cardiacos, etc. (v. NEURASTENIA). Se trata de individuos en continua auto observación de sus funciones corporales, que con el tiempo terminan funcionalmente perturbadas (v. ASTENIA).
El psicópata tiene, al menos, tres modos de relacionarse psicopáticamente con el otro.
El asociativo: es cuando un psicópata entra en relación con otro psicópata. Este tipo de asociación se da cuando el proyecto que debe realizar lo supera ampliamente como individuo. La relación es tensa y el equilibrio se mantiene mientras persista el objetivo. Hay que recordar que estamos hablando de personas altamente narcisistas, egocéntricas; en consecuencia, el apego que puedan tener sólo lo justifica el objetivo.
El segundo modo de relacionarse con el otro es el tangencial, es decir, cuando el psicópata se encuentra con la víctima ocasional; cuando ejerce su psicopatía en función de una acción de tipo delictiva, una violación, una estafa, por ejemplo. Es un encuentro "puntual". Otro modo de relacionarse es el complementario: cuando el psicópata encuentra su complementario, o el complementario encuentra su psicópata. La relación es de doble vía y está lejos del preconcepto víctima-victimario; ambos participan activamente para mantener el vínculo.
Considero que la persona que logra permanecer junto a un psicópata, no es otro psicópata, como habitualmente se entiende. Yo creo que el que más ocasiones tiene de relacionarse y permanecer con un psicópata, es un neurótico. Estas relaciones son metaestables, se mantienen, pero con explosiones y desequilibrios a lo largo de todo su desarrollo.
- El modo asociativo: En esta forma de relación se expresan intereses comunes. Ambos psicópatas se necesitan por poseer "talentos" distintos y necesarios para conseguir ciertos fines. Aquí se negocian las áreas de poder y el eje tensional pasa por el objetivo a cumplir. Es por esto que este tipo de personalidades pueden mantenerse en relación. Como dijimos más arriba tratándose de narcisistas sólo el hecho de perseguir un objetivo hace tolerar la presencia de otro narcisista. Es una relación objetivamente utilitaria por ambas partes y ambos conocen esta situación claramente. Cundo se concluye el proyecto se acaba la relación.
- El modo tangencial: El encuentro con el psicópata es fortuito, inesperado, puntual. No es previsto por el otro. Es el claro ejemplo de víctima-victimario. Por lo general se ejerce la coerción. Para dar un claro ejemplo narraremos el siguiente caso.
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