Las redes sociales han cambiado la forma de comunicarse, ganando desde el 2008 popularidad entre los usuarios de Internet. El aumento considerable de miembros, ha hecho no sólo que se incrementen las relaciones laborales, sino también los delitos vinculados a ellas.
Recientemente los delitos xenófobos, tanto en redes como en páginas web, ha preocupado a las autoridades. Miguel Ángel Aguilar, fiscal contra la Homofobia de Europa, informó que en los últimos años se produjo un aumento considerable de causas por delitos de incitación al odio y a la discriminación en redes como Facebook.
Una razón para que estos delitos aumenten es el anonimato de usuarios, además los administradores de dichos sitios, suelen no residir en el país
Otro de los delitos en aumento son los delitos sexuales contra menores, los cuales fueron conectados por los agresores a través de las redes.
La principal dificultad que enfrentan las autoridades es el anonimato, que dificulta las tareas de investigación delictual. Movimientos incentivando a matar o atacar a personas, son dirigidos tanto a ciudadanos comunes como a funcionarios, como el grupo de Facebook que incitaba a matar a Berlusconi, o el que fue armado para agredir a una menor de 10 años.
La posibilidad de crear un perfil falso, manteniendo oculta la verdadera identidad, hace dificultosa la tarea a la hora de averiguar quién o quiénes son los responsables. Además cuando la red se encuentra radicada fuera de la jurisdicción, el trámite se hace más complejo, convirtiéndose muchas veces en inmanejable.
Sin embargo, pese a estas dificultades que se presentan, no es cierto que nada pueda hacerse. Las amenazas, discriminación, incitación a la violencia, configuran delitos tipificados por nuestro Código Penal, lo que cambió es el medio en donde estas conductas se llevan a cabo.
La responsabilidad debe surgir de los usuarios, encargados de brindar en dichos sitios información personal, más allá de la protección legal que puedan tener.