La psicodelia alcanza su apogeo en la segunda mitad de los años sesenta y primera de los setenta. Es uno de los componentes más notorios de la Contracultura, pues ofrece una vía de escape de los límites impuestos a la conciencia y a la vida diaria por el sistema dominante. A partir de entonces, pierde notoriedad y va siendo desplazada por otras corrientes culturales, aunque su influencia persiste en múltiples manifestaciones contemporáneas, siendo especialmente obvia en la publicidad, el videoclip, el cine y la música psicodélica de vocación underground. Algunos científicos y humanistas, convencidos de las posibilidades benéficas de las drogas psicodélicas para los humanos, han investigado y promocionado su uso responsable: entre ellos se cuentan Albert Hofmann, Aldous Huxley, Alan Watts, Humphry Osmond, Michael Hollingshead y más mediáticamente Timothy Leary. El uso medicinal de estos fármacos constituye la psicoterapia psicodélica.
Espacio de información, debate y comunicación acerca de Psicología Forense para alumnos y graduados de la Facultad de Psicología de la UNED y todas aquellas personas a las que nos fascina e interesa este apasionante tema. Sed bienvenidos y gracias por vuestra participación.
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miércoles, 16 de marzo de 2011
martes, 1 de febrero de 2011
LSD: Historia de una prohibición
Cargado por raulespert. - Descubre más vídeos de ecología y sociedad.
A partir de la prohibición de 1961, las drogas quedaron técnicamente divididas en lícitas e ilícitas y conceptualmente estigmatizadas como buenas o malas. El movimiento contracultural relacionado con las drogas psiquedélicas contribuiría a solidificar el estigma y en 1966 el gobierno USA promovió una segunda legislación global para prohibir el uso de las drogas psiquedélicas. Se calcula que hacia 1970 alrededor de 15 millones de personas en el mundo habían utilizado LSD por lo menos alguna vez. Son muchos los que consideran difícil que sin LSD y sus afines hubiera existido el movimiento psiquedélico, y a la inversa, que sin él esas substancias hubiesen ingresado en el terreno de la prohibición. De nada sirvió que ese mismo año Paul McCartney (el último beatle en probar LSD) declarara a la revista Life: "Me abrió los ojos, me hizo mejor, más honesto y tolerante").
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